He puesto la mesa
con la esperanza de mantel.
Voy aprendiendo
a mirar por la ventana
y no por la pared.
Aunque de cortinados
adorne mi egoísmo
lo que vuelva solo de mi
dará lo peor.
Te he puesto la mesa
con la esperanza de mantel
para que sepas descubrir mi vergüenza
y enseñarme a crecer.
Comeré de tus manos tibias
y saldré a intentarlo otra vez.
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