Soñar
no es
prender
5 minutos de tele
y
desear hasta el infierno.
Pero
imaginemos que es cierto.
Hagamos
el intento
encendamos
5 minutos
de
frustración
hasta
agotar el cielo y el presupuesto.
Rompamos
la admonición
del
no se valla
del
ya volvemos
y
salgamos a predicar
la
utopía del comercio.
En
su intento:
ha
renunciado a lo suyo
para
hacer lo nuestro.
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