...1° Capitulo: De mirarte el ombligo
¡Como ardías!
Tus manos eran mi cuerpo
tus pies se plantaban en mis rodillas
hasta germinar.
Yo era tu río, tu sudor refrescante
el aire de tu gemido.
¡Ardías de ovario!, ¡de sexo!, ¡de
hembra!,
pero infecunda de verdad y tiempo.
Tocaste en mi pecho la historia
sentiste a Napoleón y una bomba.
Decidiste jugar cercana a mi adentro
¡Ardiste en napalm!
Ardiste de sexo de hembra
te quemaste en mis brazos.
Incontrolable el fuego
abrazó tus pechos
te encendió de adentro.
Ardías...
No hay comentarios:
Publicar un comentario